lunes, 22 de abril de 2013

Para los cubanos una ñinga es un poquito y una tonga es mucho.



Desde pequeña cuando comencé mis estudios primarios aprendí las unidades de medida más comunes y conocidas universalmente para medir: la estatura, el volumen, la distancia y el peso. Sin embargo cuando crecí me di cuenta que los cubanos tenemos nuestras propias medidas para referirnos a determinada cantidad.

Por ejemplo cuando alguien le preguntaba a mi abuela si necesitaba algo de azúcar ella respondía: “-una ñinga nada más”, de ahí aprendí que ñinga era poca cantidad. De igual forma me sucedió con la palabra tonga, la que usamos para referirnos a mucha cantidad: “-Tengo una tonga de ropa para lavar dice mi madre de vez en cuando”.

Éramos pocos y parió Catana.




Hasta hace un tiempo atrás uno de los personajes más cotidianos en el habla popular del cubano era Catana, cuyo parto se invocaba con bastante frecuencia, ¡Al fin, parió Catana!  Este dicho es bastante antiguo y según dicen llegó de España, país donde las Catalinas devenían en Catana por la familiaridad en el trato.