miércoles, 27 de agosto de 2014

¿Por qué seguimos pagando justos por pecadores?


Esta es una frase muy popular entre los cubanos sobre todo cuando se aplica la ley de darle soluciones fáciles a situaciones complejas, es el caso de las nuevas normas aduaneras, luego de una temporada de bonanzas y libertades de importaciones, ahora se deroga la Resolución No. 320 de 5 de diciembre de 2011 y entrarán en vigor las nuevas regulaciones de la Aduana General de la República, contenidas en sus resoluciones 206, 207 y 208, y la 300 del Ministerio de Finanzas y Precios a partir del 1ro de septiembre.


Mediante las mismas se limita el número de artículos a importar y su valoración. Pudiera decir que muchos negociantes, perdón “trabajadores por cuenta propia” como los llamamos en Cuba que iniciaban dependían de estas importaciones, aun así todavía tengo la esperanza de que algún día abran los mercados de ventas al por mayor prometidos a los “cuentapropistas”.


Sin embargo a mi entender algo más preocupante aun es la Resolución No.207 del 2014 que también entrará en vigor la semana que viene y emite un  “Listado de Valoración en la Aduana para las importaciones sin carácter comercial y sus notas generales para la interpretación”, hablando cubano esto  no es más que el costo de los artículos que cada viajero (cubano residente en el exterior o extranjero) debe volver a pagar luego de comprarlos en el país donde reside, algo que no entiendo ni entenderé nunca, en los últimos años la comunidad de cubanos residentes en el exterior ha demostrado en su inmensa mayoría no estar en contra de nuestro país al contrario, así lo demuestran las remesas familiares, que si bien no se hace referencia a datos oficiales el número debe ser bastante elevado y decisivo en las tiendas recaudadoras de divisas. 
 Además de sus preferencias por el turismo en la isla donde pagan la entrada a las instalaciones hoteleras de familiares y amigos. Por qué maltratar entonces a todas esas personas que se ganan el dinero de forma honrada y deciden traer una ayuda a sus familias y con ello contribuyen a la economía del país.


 Como dice la colega Karina Marrón en su artículo publicado en Granma Los retos de la Aduana: “Una cosa es hacer cumplir lo establecido con cortesía y otra muy diferente la prepotencia, el abuso o el maltrato que en ocasiones refieren los viajeros”.


El trabajo de las aduanas en todo el mundo, es controlar eso está claro, bueno pues entonces se deben establecer  regulaciones que  permitan controlar a los “elementos inescrupulosos” (calificativo muy utilizado en el lenguaje popular cubano para referirnos a personas que se aprovechan o violan lo establecido) que pretenden traer drogas, armas o cualquier otra cosa que atente contra la seguridad del país, pero quienes entran 36 televisores o 40 equipos DVD en un año, eso a mi entender y no soy economista si se determina que los artículos importados son con fines comerciales es evidente que con el cobro de impuestos se soluciona.


Pero una vez más como decimos en buen cubano es más fácil “cortar por lo más sano” o “la soga siempre revienta por el lado más débil”, entretanto seguimos pagando justos por pecadores.


2 comentarios:

  1. Anónimo12:56 p. m.

    Parece que el descaro era demasiado. No sé hasta qué punto esto esté relacionado con la corrupción y el bisne que se debe haber formado en las aduanas y aeropuertos. Concuerdo contigo; al parecer era más fácil joder a todo el mundo, que regular a los que se aprovecharon de la reforma para cosas ilegales. En fin, el mar.

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  2. Anónimo4:21 a. m.

    Hoooo !!!! No entiendo nada !!! Voy a cuba cada vez q puedo y claro q llebo ropa y zapatos a mi familia y amigos nunca efectos electricos ; pero eso quiere decir q debo pagar aunque no supere el peso establesido ???? Xfa podran contestarme yo vivo en españa saludos y gracias

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